Rescate en el Estrecho

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Salvamento Marítimo ha rescatado en el día de hoy a casi 100 personas en aguas del estrecho de Gibraltar. Tres salvamares, la ‘Arcturus’ (Tarifa), la ‘Gadir’ (Barbate) y la ‘Atria’ (Ceuta), junto al helicóptero ‘Helimer 220’, han recogido del agua a decenas de personas que, nuevamente, se han jugado la vida intentando llegar hasta Europa en busca de una oportunidad de futuro. Volvemos a enfrentarnos a otro episodio (uno más) del drama de la inmigración… “un producto más del capitalismo”, como me comentaba una compañera cuando le he enseñado algunas de las tremendas imágenes que esta mañana me han llegado desde Tarifa.


Solo la salvamar ‘Arcturus’ ha rescatado 4 pateras, algunas de ellas con cabida para 45 personas o más. Sobre las 14’30 horas, el ‘Helimer 220’ divisaba a más personas saliendo de las costas de Marruecos en botes hinchables. Alrededor de 40 inestables embarcaciones, con decenas de personas en ellas, estaban de camino hacia las costas andaluzas.

La inmensa mayoría de las personas que han sido rescatadas hoy por los trabajadores de Salvamento Marítimo son de origen subsahariano. Su situación cuando pisan el Estado español es muy complicada. Al no conocerse con exactitud el país del que proceden, son trasladadas a un centro para inmigrantes. En 24 o 48 horas se les pone en la calle con un documento que “acredita” su “ilegalidad”. Leí hoy una reflexión de otra compañera en la que planteaba que nadie puede ser ilegal, que solo las cosas tienen “papeles”, nunca las personas. Las personas rescatadas de Marruecos o Argelia corren “otra suerte” cuando llegan a nuestro país. Al existir un convenio de repatriación contemplado en nuestras leyes de extranjería, las autoridades las “devuelven” a sus países de origen rápidamente.

Todo esto ocurría hoy en las costas de Andalucía mientras en nuestro parlamento-circo cientos de payasos discutían por lograr el poder “legítimo” de esta mentira llamada “democracia” para continuar jugando con las ilusiones y con la vida de miles de personas. Y todo esto me lo narraba alguien, con un enorme corazón, prácticamente en directo. Alguien que no dudó en “burlar” el dispositivo de seguridad de esta zona para acercarse todo lo que le fuera posible, alguien que ha estado pendiente de esta operación casi todo el día. Mi compañero, mi amigo, un trabajador de Salvamento Marítimo que bien conoce la situación en la que tienen que hacer estas labores, me decía también que las embarcaciones estaban desbordadas, que sus compañeros llevaban en el mar desde la madrugada y que no había previsión de parar porque no dejaban de divisar botes y pateras llenas de seres humanos. En algunas lanchas, como en la de Ceuta, solo había un marinero en la cubierta para hacer frente a los rescates.

A pesar de ello, estos trabajadores, han cumplido con su labor, con su importante función, y han podido salvar la vida de 93 personas. Es duro, triste, siento rabia al ver estas imágenes y al ser consciente, más aún de lo que era hace algunos meses, del lugar que ocupamos cada uno y cada una en este tablero. Pero también siento orgullo y una profunda admiración. Esta gente tan ENORME está en mi mismo bando. Luchan conmigo, en mis filas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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